Thursday, September 25, 2014

XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - SEPTIEMBRE 28, 2014


 
ü  El evangelio de este domingo pone delante de nuestra consideración otra situación que nos hace pensar
ü  Nos hace darnos cuenta de que la vida de fe, de fidelidad a Dios y de seguimiento de Jesús no es algo que adquiero y tengo como algo vitalicio sin responsabilidad alguna.
ü  Tampoco es algo que conozco intelectualmente sin nunca baje a la acción. Son acciones buenas  y no palabras bonitas.
ü  Creo que las lecturas de hoy son una invitación a estar siempre en “activo” alertas, a no vivir de rentas.
 
PRIMERA LECTURA  Ez 15,25-28
o   Dios pelea o discute con su pueblo que se queja de que el Señor no es justo en su obrar
o   El domingo pasado las lecturas nos retaban a pensar qué es lo que es justo, pues nos parecía que el comportamiento del dueño de la viña que representa a Dios, no es justo.
o   Aquí Dios pregunta a su pueblo que ellos mismos se den la respuesta, ¿quien está en el camino de la salvación?
o   También para nosotros es la pregunta que Dios hace por boca de Ezequiel
o   El haber nacido en un hogar de fe, en una nación donde libremente podemos vivir nuestra fe no es algo que me es debido, algo que tengo de herencia y por lo que no tengo que luchar. Haga lo que haga tengo mi salvación asegurada.
o   Pero hay otros que han vivido en ambientes violentos, sin conocimiento de Dios, sin libertad y sin embargo siguen la ley interna que Dios ha puesto en cada uno de nosotros
o   ¿Quién está en comunión con Dios?
o   Este domingo las lecturas nos invitan a pensar seriamente como miramos a los demás, y como vivimos nuestra fe, nuestra relación con Dios.
o   Nos invitan a darnos cuenta de que la salvación, la relación con Dios no es cuestión de conocimientos mentales y muchas reflexiones y palabras maravillosas, sino de acciones buenas a semejanza de cómo Dios actúa.
 
SALMO RESPONSORIAL Sal 25, 4-5. 6-7. 8-9
 
EL SEÑOR ESTÁ CERCA DE TODOS LOS QUE LO INVOCAN
Muéstrame, Señor, tus caminos,
enséñame tus senderos.
Guíame por el camino de tu fidelidad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador,
y yo espero en ti todo el día.
 
Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor,
porque son eternos.
No recuerdes los pecados ni las rebeldías de mi juventud:
por tu bondad, Señor, acuérdate de mi según tu fidelidad.
 
El Señor es bondadoso y recto:
por eso muestra el camino a los extraviados;
él guía a los humildes para que obren rectamente
y enseña su camino a los pobres.
 
*      Salmo de súplica y confianza de tonalidad sapiencial.
*      A cada versículo de este salmo le corresponde una letra del alfabeto (A. A ti Señor Dios mío… W.  y en ti espero todo el día...)
*      Este tipo de salmo se llama salmo alfabético y fueron escritos para el maestro pudiera enseñar a sus alumnos.
*      En este salmo hay varios motivos o temas sapienciales: el camino, la enseñanza, el maestro humano deja paso al maestro divino que indica el camino… temas relacionados con la alianza: de parte de Dios es lealtad, por parte del hombre respeto, reverencia, esperanza.
*      Este salmo escrito para la escuela, para enseñar en un ambiente de estudio nos sirve a nosotros para la vida, para vivir en el día a día el amor con el que Dios nos ama.
 
EVANGELIO Mt 21,28-32
Ø   Hoy nos enfrentamos con una parábola muy simple, que si no estamos atentos la pasamos de largo como un cuento para niños.
Ø  ¿Pero es esto así de verdad?
Ø  Esta parábola no va dirigida a niños, va dirigida a la élite religiosa de Israel, a los sumos sacerdotes, a los escribas a quienes, supuestamente, saben más que los demás, a los que son considerados y se consideran “diferentes, buenos…” A los que tienen el monopolio de la religión de Israel.
Ø  Y nosotros al leerlo lo entendemos enseguida y apuntamos el dedo a aquellos fariseos y otros que consideramos hipócritas, y que no viven la fe que profesan.
Ø  Pero esta parábola la puso Mateo en su evangelio para los miembros de su comunidad, y también está dicha para nosotros, los que creemos que sabemos más que otros, los que estamos en liderazgo en la Iglesia.
Ø  La aplicación que hace Jesús es sorprendente: las prostitutas, los recaudadores….
Ø  A Jesús le gusta y tiene la libertad de nombrar estas personas, que los “puros” nunca ni siquiera nombran.
Ø  También en nuestra iglesia santa tenemos clases, divisiones, como las había en el pueblo de Israel
o   los puros y que conocen y enseñan de palabra  escrupulosamente todo cuanto está prescrito, y miran mal al otro grupo, el de los separados, los marginados de la sociedad y de la iglesia.
o   Y los marginados, los mal visto de nuestra sociedad: los sin casa, los enfermos de sida, los homosexuales y lesbianas, las prostitutas, los drogadictos…. En fin podríamos alargar la lista y no acabaríamos de nombrar la miseria humana.
Ø  Jesús dice que estos llevan la delantera a los “buenos”
Ø  ¿No nos escandaliza esta afirmación? ¿Acaso no nos indigna? Porque si no lo hace es porque leemos esta parábola rutinariamente, o para decir simplemente “yo soy el hijo que dijo no y luego si” y decimos estos con mucho orgullo, pero sin darnos cuenta de que al decir esto nos incluimos en el grupo de los considerados desechos de la humanidad.
Ø  Pero sí es verdad, todos ellos están mucho más cerca del corazón de Dios que cuantos nos podemos considerar “gente decente”.
Ø  El evangelio está lleno de estos ejemplos: Zaqueo, la mujer pecadora, el samaritano, el centurión romano, la samaritana, la pobre viuda ….
Ø  Y en nuestra experiencia diaria, vemos personas que consideramos de  mal vivir, o que no están dentro de la ley religiosa,  que saben dar su tiempo,  saben compartir, saben consolar a otros sin medir ni tiempo, ni recursos. Prostitutas que no tienen dificultad en acoger con sus hijos a otros que están abandonados..  aquí también cada cual puede recorrer su propia experiencia de vida.
Ø  ¡Qué parábola tan simple, pero tan llena de cuestionamientos para cada uno de nosotros!
Ø  Copio a continuación algo que he leído en un comentario de José Antonio Pagola:
Cuando nosotros os evitamos, Dios se acerca
Cuando nosotros os humillamos, él os defiende
Cuando os despreciamos, os acoge
En lo más oscuro de vuestra noche no estáis solos
En lo más profundo de vuestra humillación no estáis abandonados
No hay sitio para vosotros en nuestra sociedad ni en nuestro corazón
Por eso precisamente tenéis un lugar privilegiado en el corazón de Dios.
Ø  De nuevo nos enfrentamos con la paradoja del amor incondicional de Dios, que nosotros queremos regular, encasillar y se nos escapa.
Ø  ¿Qué es lo que es justo para Dios?
Ø  Otra forma de explicarnos lo que no entendemos y usamos según nuestra conveniencia “los últimos serán los primeros, y los primeros serán los últimos”
Ø  ¿A cuales pertenezco? De verdad todos pertenecemos al grupo de los pecadores, si aceptamos nuestra realidad seguramente se nos hará más fácil entender y sobre todo actuar a la manera de Dios.
 
SEGUNDA LECTURA   Flp 2,1-5
Ø  Pablo suplica a su comunidad de Filipo, apelando  a su amor por Pablo,  a que tengan un mismo sentir
Ø  Que no haya división entre ellos
Ø  A no hacer nada por egoísmo, vanagloria
Ø  Pero siendo humildes y mirando a los otros como superiores a si mismos.
Ø  ¡Qué programa este de Pablo para su comunidad, para cada uno de nosotros, para nuestras comunidades!
Ø  Vivir considerando, creyendo que los demás son superiores a nosotros.
Ø  Cuántas críticas desaparecerían inmediatamente, cuantas divisiones… en fin qué diferente serían nuestra comunidades, qué diferente sería nuestra sociedad, cuánta paz y alegría tendríamos en nuestra relaciones humanas.
 
RINCON CLARETIANO  
 
Por fin se compuso «Rosalía» y salimos a 3 de mayo de este puerto de Lanzarote, donde tantas gracias de Dios recibimos. Colocaron la Santa Cruz hecha de palma bendita en el palo mayor, junto con una medalla de la Milagrosa, pues por milagro aportamos en aquella isla, y con otro milagro, si fuese necesario, esperábamos llegar a nuestro término deseado. Y así salimos de aquel Puerto más alegres los que nos íbamos que los que se quedaban porque todos lloraban como si perdieran un grande tesoro.
La memoria de los peligros de que Dios nos había librado, ensanchaba más y más la esperanza en mi Dios.
Esta esperanza que Dios ha puesto en mi corazón desde mis primeros años me ha librado de tantos peligros, y me regocijaba tanto la esperanza en Dios que cuando perdí las Islas Canarias de vista, se alegró mi corazón, porque ya perdida la tierra de vista, sólo me quedaba la esperanza en Dios.Venerable María Antonia París, Fundadora de las Misioneras Claretianas, Autobiografía 157-58.
 
Horroros(os) fueron los estragos que causaron en Cuba los temblores; las gentes se espantaron, y el Señor Provisor me llamó diciendo que fuera a Santiago, que convenía; dejé la Misión de Bayamo y fui a Santiago, y quede espantado al ver tantas ruinas; apenas se podía pasar por las calles de tantos escombros. La Catedral estaba completamente descompuesta, y para que se forme una idea de los vaivenes que sufriría aquel grande templo, sólo diré que en cada esquina del frontis de la Catedral hay dos torres iguales; en la una está el reloj y en la otra las campanas; las torres son de cuatro esquinas, y a lo último de cada esquina hay una maceta por ornato, y una de estas macetas en los sacudimientos se desprendió y entró por una de las ventanas de las campanas. Calcúlese ahora qué curva habría de describir aquella maceta para poder meterse dentro de la ventana. El Palacio quedó arruinado; lo mismo digo de las demás iglesias, más o menos; de modo que en las plazas se formaron capillas, y en ellas se celebraba la santa Misa y se administraban los Santos Sacramentos y se predicaba. Todas las casas se resintieron más o menos. San Antonio María Claret, Fundador de las Misioneras Claretianas, Autobiografía 529. 
BIBLIOGRAFÍA
CLARET, Antonio María Claret, Autobiografía.
PAGOLA, José A.   El camino abierto por Jesús. PPC 2012
PARIS, María Antonia, Autobiografía
STOCK, Klemens. La Liturgia de la Palabra. Ciclo A (Mateo)  2007
LA BIBLIA, traducción tomada de la página web del Vaticano.
LA BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO, Luis Alonso Schökel.
SAGRADA BIBLIA. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española.

     

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